La Cuarta R
Escrito por Margarita Díaz
La Cuarta R
Mucho se habla acerca de “las tres erres” (Reducir, Reutilizar y Reciclar) como soluciones para disminuir la huella ecológica que nuestro estilo de vida tiene sobre los recursos naturales y ecosistemas del bello planeta en que nos tocó vivir.
Se sugiere que Reduzcamos nuestro consumo de materiales contaminantes, tóxicos o que no pueden reciclarse. Por ejemplo, cuando seleccionemos un producto escojamos por encima de otros aquél cuyos materiales sean biodegradables o reciclables. Esta noción implica que compremos y desperdiciemos menos. Pero en esta sociedad basada en el alto consumo es muy raro que veamos publicidad o mensajes que digan “Compra menos”.
Se nos pide que Reutilicemos las más veces que podamos los artefactos y materiales que tenemos. Este es el caso de cuando aprendemos a hacer manualidades con botellas de plástico o llantas o bolsas de “papitas”. En vez de irse al relleno sanitario, que cumplan una función distinta a la que tuvieron antes de convertise en “basura”. (Debemos aclarar que el verbo correcto es Reutilizar y no “reusar”, que no existe en el idioma Castellano a pesar de ser empleado debido al predominio del inglés: to reuse.) Reutilizar ciertos materiales tiene algunas ventajas, porque a pesar de que nos han dicho que muchos son “desechables”, la verdad es que la mayoría son indestructibles y nunca desaparecerán de la faz de la Tierra. Tal es el caso de los plásticos. Entonces, si los reutilizamos y los convertimos en otros artefactos “útiles”, en teoría estaríamos creando cosas que durarán por muchos años. Sin embargo, cada vez sabemos más de sus efectos nocivos, como la sustancia BPA que liberan los plásticos y que ha sido relacionada con ciertos tipos de cáncer. Entonces, al final resultan contra producentes y dañinos.
También se dice que, luego de haber reducido nuestro consumo y haber reutilizado al máximo, finalmente, cuando no haya otra opción, Reciclemos. Reciclarlos implica que sean procesados hasta un estado en que se conviertan en materia prima de nuevo. Es el caso de las latas de aluminio que son fundidas para crear nuevos envases. Se supone que reciclar ayuda a reducir el consumo de recursos naturales y evita que los rellenos sanitarios se llenen tan rápidamente. Pero algunas veces los procesos de reciclaje consumen más energía que la extracción de materiales nuevos o simplemente son más caros.
Ante estas disyuntivas habemos organizaciones de todo el mundo que nos hemos planteado una “Cuarta R”, o mejor dicho la primera R: una solución previa a las tres anteriores. Esta R es de RECHAZO. Rechazar los productos que estén hechos o empacados con materiales que no sean verdaderamente biodegradables y cuyos procesos de producción no sean sustentables. Rechazar el sistema de hiper consumo y buscar juntos nuevas formas de satisfacer nuestras necesidades, por ejemplo, produciendo algunos de nuestros propios alimentos. Rechazar los empaques sofisticados. Rechazar el plástico y sus volátiles tóxicos basados en el petróleo para cuya extracción tantas guerras y desastres ecológicos suceden. Rechazar las mentiras de los autoservicios que se niegan a dejar la bolsa de plástico y ahora dicen que son oxo-bio-degradables. Rechazar que nos vendan el agua embotellada en plástico. Tenemos derecho al agua potable y ya lo hemos olvidado. Empecemos rechazando los plásticos en nuestra vida y le haremos un gran favor a nuestro planeta. Por consecuencia, nos haremos un gran favor a nosotros mismos.










































